13 de Noviembre se 1939; Lagunillas incendiada

El pasado siempre nos acompaña, aunque no estemos conscientes de ello. Por eso cuando se plantea hablar del pasado, lo que se quiere es conocer mejor muchas de las historias que se han contado durante generaciones y establecer cuáles son ciertas y cuáles no. La noche del 13 de noviembre de 1939 quedo marcada  como la peor tragedia registrada en la historia del Estado Zulia, cuando el poblado palafitico de Lagunillas de Agua es devastado por un voraz incendio.
Cuesta hacerse a la idea de cómo los gobernantes de turno no les importo esclarecer lo que realmente allí ocurrió. Los testimonios, datos y relatos de supervivientes, junto al trabajo de investigadores, refieren hoy una realidad muy distinta a la contada durante años.
El discurso repetido y convertido en verdad sobre tan fatal suceso, no establece clara responsabilidad directa de las empresas transnacionales por el manejo negligente de la extracción del petróleo, por el contario, toda la culpabilidad del hecho recayó en una prostituta del “Bar Caracas” de nombre Alicia Mendoza.
Los efectos de la explotación petrolera se comenzaron a sentir desde sus inicios en el poblado palafítico, los constantes derrames contaminaron las aguas del lago lo que imposibilitó su utilización para uso doméstico, los peces desaparecieron, la turma no volvió a nacer y los patos silvestres fueron ahuyentados, lo cual desató una hambruna.
No se hicieron esperar los reclamos de parte de los habitantes del lugar quienes en reiteradas oportunidades se dirigieron a las autoridades de turno quienes hicieron caso omiso a la situación planteada, lo cual dejaba claro el dominio y el abuso de las compañías petroleras, con la aprobación corrupta de los gobernantes.
El peligro de una tragedia producto de algún incendio que se podría producir estaba latente en el lugar, lo que con el tiempo sucedió no una sola, sino varias veces. Previo al 13 de noviembre de 1939, ocurrieron incendios en los  años 1927, 1928 y 1932. Ante estos hechos, la actitud de las autoridades frente a las transnacionales siempre fue de total complicidad, ya que nunca se tomaron medidas en contra de estas.
Las empresas petroleras estaban acostumbradas a imponer las reglas del juego mediante la entrega de jugosos cheques que les permitían violar las leyes y sobornar a los funcionarios.
El discurso oficial y entre esto quiero resaltar el decreto de fundación de Ciudad Ojeda el 19 de enero de 1937, en ningún momento apunta a la acción directa de las trasnacionales en nada de lo que acá acontecía, en este decreto se plantea la necesidad de reubicación de la población de Lagunillas dado el peligro inmenso para la salud y la vida misma que constituyen las casas de los habitantes de dicha población, expuestas a constantes incendios por el material de sus construcciones y que además no reúnen las condiciones necesarias de higiene.
Como se observa en ningún momento se señala a las trasnacionales petroleras como culpables de todo el deterioro que se ha producido en el poblado palafitico, por el contrario en el discurso oficial aparecía ya, en forma oculta, sobre quienes recaería la responsabilidad directa del incendio, que no serían otros, que aquellos que vivían en condiciones de calamidad y riesgo.
Por eso no ha de extrañarnos que frente a lo acontecido aquel fatídico 13 de noviembre de 1939 se tratara de ocultar la verdadera historia de lo que allí ocurrió. La versión generalizada sobre el incendio que se inicia en el Bar Caracas mientras su propietaria de nombre Alicia Mendoza prendía una lámpara y ante una intrépida crecida del fuego, esta fue lanzada a las aguas del lago, se convirtió en la versión oficial contada durante años.
Pero existen otras versiones en relación al origen del siniestro que señalan que el incendio fue planificado con alevosía por quienes pretendían en aquel entonces eliminar el caserío, tal como lo refieren Núñez (1981), Coello León entrevistado por Prieto Soto (1996), Finol (2015).
En tal sentido, resultan clave para descifrar los enigmas de aquel genocidio en primer lugar, el testimonio presentado por el Sindicato de Obreros y Empleados Petroleros de Lagunillas en la persona de Jesús Farías quien señala que, el día 13 de noviembre en horas de la mañana estalló un oleoducto y la capa de petróleo empezó a cubrir las orillas del lago, como los peligros aumentaban, se iniciaron los reclamos ante las autoridades y ante la Gulf, empresa responsable del «reventón». Sin embargo, nada se hizo para evitar el incendio que se veía como algo inevitable.
Señala además en su testimonio Jesús Farías el interés de la Mene Grande en perforar donde estaba el pueblo, pues las consideraba parte de sus concesiones. Para la Mene Grande no tenía sentido esperar más tiempo, por lo que se resolvió prenderle fuego a todo un pueblo y quemar vivos a millares de personas que allí vivían.
En segundo lugar, también resulta de utilidad para esclarecer lo sucedido aquella fatídica noche, el trabajo de investigación realizado por la fábrica de lámparas de kerosene Coleman Company señalada como causante del incendio, donde concluyeron que la versión sobre la culpabilidad de la señora Alicia Mendoza era falsa, y que no hubo ninguna de sus lámparas involucradas en el suceso.
(Finol, I. 2015)
Por último, expertos en materia de siniestros han señalado que resulta casi imposible que un fuego espontáneo acabe en un par de horas con 1041 viviendas construidas en madera las cuales se encontraban sobre el agua.
Lo cierto es que la información oficial transmitida durante años carece de elementos probatorios que permitan establecer con precisión la veracidad de los hechos. Por el contrario, es conocida por todos, la actitud indiferente mostrada por las compañías petroleras las cuales permitieron el derrame de petróleo y gas en la superficie del Lago en anuencia con las autoridades de turno. Mas allá de las 1041 casas quemadas, la verdadera tragedia se tradujo en la muerte de un sin número de personas: aunque la cifra oficial señala setecientas muertes, hasta el día de hoy, nunca se ha presentado una lista oficial de quienes perdieron su vida aquella noche.
POR: FRANCISCO CHAVEZ. CRONISTA DEL MUNICIPIO BOLIVARIANO LAGUNILLAS