Arzobispo de Maracaibo resalta religiosidad del nuevo beato

Monseñor José Luis Azuaje, arzobispo de Maracaibo, compartió una reflexión sobre la figura de José Gregorio Hernández, quien será declarado beato este viernes 30, en Caracas, en la que destacó su espiritualidad y su religiosidad.
En el artículo titulado José Gregorio Hernández, una espiritualidad encarnada al servicio de los pobres, el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, expresa que el Venerable Siervo de Dios, nacido en Isnotú, en Trujillo, tuvo especial atención por los pobres y por los jóvenes.
El doctor Hernández «hizo esta opción en su desempeño cristiano y profesional en la atención a los desposeídos, a los enfermos de aquella Caracas, a los que atendió, los curó y les daba los medicamentos; pero también a los jóvenes estudiantes de la Universidad Central a quienes guió con profesionalismo y les facilitó todas las herramientas y el conocimiento posible para que se formaran integralmente».
«Los pobres y los jóvenes eran los sujetos que convirtieron la vida de José Gregorio en un candil encendido en medio de la oscuridad. Su referencia fundamental era el mandamiento del amor que Jesucristo nos dejó con una medida que va más allá de nuestro amor natural para entrar en la dinámica de la revelación», expresó.
Señaló que «la beatificación de este insigne médico y los valores que envuelven su obrar deben orientar la vida comunitaria para ofrecer posibilidades de desarrollo humano integral a tantas personas que viven en pobreza o no tienen esperanza en el país».
MISIÓN LAICAL
A su vez, también destacó la religiosidad que vivió el médico de los pobres con gran entrega, a la par de su pasión por la ciencia.
En ese sentido, resaltó que «mantuvo desde niño una actitud de mucho respeto y admiración a Dios a través de la Iglesia y de los signos sacramentales».
«Hay elementos espirituales que no tienen explicación, pero se sienten, se viven plenamente y vienen en la ayuda de lo humano; y hay elementos científicos que tienen explicación pero que necesitan la fuerza espiritual de quien lo realiza o de quien es el destinatario de los mismos. El Dr. José Gregorio Hernández C, supo calibrar esta realidad con una intensa vida espiritual y sacramental», añadió.
También enfatizó: «Las primeras enseñanzas familiares, la cultura religiosa en su pequeño pueblo, Isnotú, y el nutrirse de buena literatura religiosa, bastaron para intensificar esa vida espiritual en la gran ciudad de aquel tiempo, Caracas».
«Su vida como estudiante, profesional, servidor de la salud y como investigador, estuvo impregnada por esa gracia especial de Dios: el Espíritu Santo que habitaba en él. Y lo hizo como laico, aunque varias veces intentó llegar a ser sacerdote, su misión fue laical, en medio del mundo, de las realidades humanas y sociales», puntualizó.