En Perú un adolescente rapta, viola y asesina a una niña de 4 años

Toda la madrugada antes de su muerte, la pequeña lloró de angustia durante horas esperando a que su madre, Mirella Alexandra Huamán Santiago, 22 años de edad, volviera de una fiesta.

Tal era su desesperación, que la niña de cuatro años, junto a su hermanita de dos años y su prima de nueve, se levantó de la cama varias veces. En cuatro ocasiones, las niñas por no tener a su progenitora, bajaron a las calles de Perú. En el primer intento encontraron a la mujer en la fiesta. Esta subió con las pequeñas hasta la casa y las durmió. Pero, los infantes se levantaron de la cama en tres oportunidades más.

En el último intento, las pequeñas se toparon con el adolescente de 15 años. Que fue reconocido ayer por su propia madre. Ella acudió a la comisaría de Payet a delatar a su hijo luego de ver por televisión los videos de seguridad de una bodega, que lo captaron llevando en brazos a la pequeña víctima, mientras la prima de nueve años corría detrás de él como pidiendo que se la devolviera. Más atrás, también corriendo a duras penas, tambaleándose, los seguía la hermana de dos años.

La escena fue registrada a las 5.30 de la mañana del domingo 1 de marzo. Más de 12 horas después, en una zona conocida como La Mina, a 30 minutos de donde fue secuestrada la pequeña, se encontró el cadáver de la menor en un costal de fibra, con la cabecita destrozada con un pico. La habían matado sin compasión.

Fue la prima quien alertó del hecho. Gritó el nombre de la infanta raptada varias veces hasta que un vecino del asentamiento humano Bellavista II la oyó. Era tarde: el adolescente habría llevado a su víctima a una choza abandonada, que sería de propiedad de sus tíos, donde presuntamente la violó y asesinó.

Desde la choza abandonada, donde investigaciones de la Policía hallaron sangre y el pico usado en el crimen, el presunto asesino caminó unos 30 metros cargando el saco hasta una esquina donde dejó más rastros de sangre. Allí tomó una mototaxi y enrumbó a la zona alta del cerro, creyendo que nunca llegaría la Policía.

Pero los agentes no solo llegaron a ese lugar, también dieron con la choza donde se cometió el crimen y con la casa de los tíos del acusado, a unos 10 minutos de Bellavista II.

En ese inmueble, estaban el short y las zapatillas que el adolescente vestía al momento del secuestro. A quien no hallaron fue a él. Hasta la noche de este martes, su paradero seguía siendo desconocido.