Maracaibo cumple 491 años de fundada #8Sep

Desde Coro, donde se había establecido la capital de la nueva provincia de Venezuela, el conquistador Ambrosio Alfínger, se traslada por tierra hasta un puerto previamente acordado en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, hoy Los Puertos de Altagracia, llamado de tres formas distintas en otrora: El Puerto, Paso de Maracaibo y El Paraje.  Ahí embarca Alfínger, para dirigirse a lo que es hoy Maracaibo, donde funda un pueblo o villa con el mismo nombre.

Tuvo cuatro nombres: “Nueva Anda Lucía”, la llamó Alonso de Ojeda en 1501; Alfinger la nombró Villa de Maracaibo en 1529; Alonso Pacheco la renombró como Ciudad Rodrigo en 1569; y en 1574, Pedro Maldonado la consagró como Nueva Zamora de Maracaibo.

Maracaibo está hoy de aniversario, cumple 491 años de fundada, ciudad que le ha dado mucho a Venezuela, hoy convertida en una de las más importante del país.

Es la capital del estado de mayor producción de petróleo en Venezuela, la cuna de Rafael Urdaneta, a quien el Libertador Simón Bolívar llamó “El Brillante”; lugar donde se erigió la primera estatua a Bolívar; tierra de Manuel y Guillermo Trujillo Durán, pioneros del cine en Venezuela; fue donde se fundó el primer banco del país (Banco de Maracaibo); se instaló el primer telégrafo, teléfono y la primera planta eléctrica de la Nación, donde se realizó el primer trasplante de riñón y donde se escenificó la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, la cual selló definitivamente la Independencia de Venezuela.

Por estas y muchas cosas más, sin lugar a dudas, Maracaibo ha sido muy importante para el desarrollo de nuestro país.

No solo la calidez de su gente y el caluroso clima diferencian a  Maracaibo con otros destinos, también es reconocida por ser cuna de “El gran Bolerista de América”, Felipe Pïrela, y del gran poeta Udón Pérez, terruño escogido por la Virgen del Rosario de Chiquinquirá y la capital del estado que alguna vez se llamó “Pequeña Venecia”.

El 8 de septiembre de 1529, el alemán Ambrosio Alfinger, quien fue el gobernador de la primera provincia venezolana, bautizó la capital zuliana como “Villa de Maracaibo“, pues carecía de un cabildo que le confiriera el carácter de ciudad al momento de su asentamiento.

“Mía  cuando ríes, mía cuando oras, mía, a todas horas, Maracaibo mía. ¡Cuna de mis padres y de mis abuelos, cuna de mi ida, para siempre ida; cuna de mi prole y en donde mi vida se abrió como un cáliz al sol de sus cielos”, recita el gran  poeta Udón Pérez.

Al otro lado del puente General Rafael Urdaneta, un voseo autóctono de la metrópolis y un coloquial “¡Qué molleja, primo!” reciben a quienes desde otras partes del país vienen a visitar la Basílica de la Chinita, La Plaza Baralt, el Malecón, la Vereda del Lago y la Iglesia Santa Bárbara…

¡FELIZ CUMPLEAÑOS MARACAIBO!