Qué es la “inmunidad del susto”, la provocadora hipótesis de un científico del Conicet

Desde el inicio de la pandemia por el nuevo coronavirus se habló de la inmunidad de rebaño o inmunidad colectiva como posibilidad para frenar la infección. Se decía que como la mayoría de los que se contagian son asintomáticos o sin repercusión clínica, entonces la comunidad iba a ganar inmunidad contra el virus. De esta manera, cuando muchos se infectaran, los casos iban a bajar. Pero en Europa, los casos efectivamente bajaron en mayo, y la inmunidad de rebaño hasta ahora no se produjo. “No hubo inmunidad de rebaño. Hubo inmunidad por el susto”, sostiene el investigador del Conicet y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, Roberto Etchenique. Al ver que las muertes por COVID-19 aumentaban, la gente percibió la gravedad de la situación, y aceptó quedarse en sus casas.

Para Etchenique, investigador del Instituto de Química Física de los Materiales, Ambiente y Energía, que depende de la UBA y el Conicet, la inmunidad del susto (entre sus colegas, habla de “cagazo”) está basado en un modelo matemático que desarrolla junto con otros investigadores del Instituto del Cálculo y otras instituciones. Aunque aún no hay publicado algún trabajo, el seguimiento de los casos en las diferentes regiones del mundo y los estudios serológicos publicados por otros investigadores Europa le sirven a Etchenique para explicar cuál es la situación actual en la Argentina, donde los casos confirmados de COVID-19 ya son más de 350.000 y hay más de 7.600 muertos.

“Se creía que al estar más del 60% de la gente infectada con el coronavirus, se iba a proteger al resto de la población”, recordó el doctor Etchenique en diálogo con Infobae. “Sin embargo, el porcentaje de gente infectada con COVID-19 no superó al 5% en España o en Italia a principios de julio. Por lo cual, me he preguntado qué es lo que hizo que los nuevos casos bajaran en Europa en mayo y junio, y considero que el susto por el aumento brusco de las muertes hizo que más personas respetaran el confinamiento”, señaló.

Etchenique desarrolló un modelo computacional por el cual hay dos poblaciones. Una población que circula fuera de la casa con barbijos. Otro sector de la población que respeta el quedarse en casa por el temor a contagiarse. En Europa, cuando las muertes empezaron a crecer abruptamente, el sector de los que no respetaban el aislamiento (la cuarentena duró entre el 14 de marzo y el 21 de junio) pasaron a quedarse en las casas. En los peores momentos de la pandemia, especialmente entre finales de marzo y principios de abril, se llegaron a registrar más de 900 muertos diarios. Esto hizo que se redujeran los contagios y la curva se aplanó. Pero en julio se volvieron a relajar y volvieron a aumentar los nuevos casos.

“Los que tuvieron susto ante la situación fueron la parte de la población y dejaron de circular, pero otros no dejaron nunca de circular. Sólo que eran un porcentaje muy menor. Ahora bien aumentaron de nuevo los casos en España, no se está saturando el testeo como en marzo o abril. Se observa que hay un repunte de casos, pero mucho menor.

“En Europa, el alto porcentaje de personas que efectivamente adhirieron a la cuarentena se dio cuando las muertes empezaron a crecer abruptamente. Solo muy pocos siguieron circulando y se contagiaron. Entre los que circulaban hubo un efecto rebaño. Pronto quedaron inmunes y eso hizo que se redujeran los contagios. En julio, los cuarentenados se comenzaron a relajar y volvieron a aumentar los nuevos casos, pero mucho menos que en la primera ola cuando se corrige por el mejor testeo actual”, afirmó Etchenique.

¿Qué está pasando en la Argentina? “Como el aumento de casos en Argentina, no fue abrupto. Gracias al aislamiento administrado desde marzo, se produjo un aumento moderado de los nuevos casos que permitió preparar al sistema de salud para la atención de los pacientes graves. Hoy se da una situación en que hay muchos casos de COVID-19 y muertes, porque los que estaban en la casa salen más porque están cansados por la cuarentena. Los que no cumplieron la cuarentena ya se infectaron. Es decir, la inmunidad del “susto” no se daría como ocurrió en Europa, sino que poco a poco todos van saliendo de la cuarentena, manteniendo la curva de casos alta”, explicó. Gran parte de los contagios se deben a que la gente realiza reuniones con familiares y amigos sin protección y sin distanciamiento. ¿Podría cambiar algo? “En un país como la Argentina con una sociedad acostumbrada al vale todo. Solo lo individual actúa”, respondió Etchenique.

Consultado por Infobae, el doctor José Manuel Viudes, especialista en medicina respiratoria del Hospital Italiano de Buenos Aires, comentó: “En Europa, el pico de casos de COVID-19 en marzo implicó muchos pacientes severos que no pudieron ser atendidos. Aquí gracias a la cuarentena, el pico se fue dando lentamente y hace que la gente no se asuste. En algunas personas, se da la sensación de que el coronavirus no les va a afectar y salen de sus casas sin respetar las medidas de prevención. Hay un instinto que necesita salir para demostrarse que la persona está viva. Como no tuvimos el pico súbito, se reduce la percepción de riesgo”.

¿Qué se debe hacer entonces en un momento con más casos y fallecimientos en la Argentina? “Seguir la evidencia científica. En la casa, en el trabajo o en cualquier lugar cerrado, la gente se va a contagiar por estar cerca de otras personas. Por lo cual, habría que dejar que la gente salga al aire libre”, contestó Viudes. “Desde el sistema de salud, tenemos que darles buenas noticias a las personas mayores. Son el grupo de la población con mayor riesgo de padecer cuadros severos de COVID-19, pero están cansados de estar en sus casas. Me parece que se podría mejorar su apego a las recomendaciones para prevenirse al establecer una hora específica para que salgan las personas mayores. Mientras las vacunas están en desarrollo, hay que cuidarse hoy para llegar a acceder a la inmunización cuando esté disponible”.

Fuente/ Infobae